01 abril 2014

El diorama

—¡Andá! Papá, estos son iguales que los soldaditos del abuelo.
         —No, Paquito, son los soldaditos del abuelo. Los donó al museo para su inauguración.
         El niño no dijo nada ante el comentario de su padre. Había mucha gente a su alrededor, todos hacían referencia a los soldaditos de plomo que, mediante dioramas, representaban batallas o situaciones especialmente señaladas en la historia de España.
         El abuelo de Paquito había fallecido hacía unos meses, fue una sorpresa ver aquellas figuritas en el museo. Mientras las miraba acudían a su mente las historias que le contaba; aquellos soldados defendiendo la iglesia del poblado de Baler en Filipinas, resistiendo a los ataques de los tagalos, pasando hambre y penalidades, reusando todas las tentativas de engaño para que abandonaran su posición.
         Estaba absorto mirando el diorama donde se podía ver con precisión la iglesia, abierta en parte para ver el interior, la trinchera creada alrededor de la entrada, también las trincheras de los tagalos que asediaban a las fuerzas españolas. Los soldaditos de plomo, que tantas veces había tenido en sus manos, estaban repintados y este hecho le llamó la atención; uno de ellos, situado en la trinchera delante del campanario, llevaba el habitual uniforme rayadillo con el sombrero de paja como todos, pero el correaje no era igual.
         Pegado al cristal que guardaba las figuras de plomo pudo ver como aquel soldado giraba su cabeza, y mirándolo le lanzó una sonrisa maléfica. El niño se separó del cristal asustado, sus ojos abiertos indicaban sorpresa y miedo. Se volvió buscando a su padre, el cual estaba con unos amigos en otra sala, lejos. Miró a su alrededor y comprobó que se encontraba solo. De pronto se apagaron las luces de la sala, Paquito se quedó inmóvil mirando la escena del diorama, que era lo único que estaba iluminado.
         Los soldados españoles estaban repeliendo a los tagalos, todos disparaban menos aquel soldado. Una avanzadilla de tagalos se concentró  frente al soldado, el niño pudo ver como les facilitaba el acceso a la barricada.
         —¡No, cuidado! —gritó.
         Las fuerzas españolas escucharon al muchacho, un oficial ordenó cubrir ese flanco. El estruendo de los fusiles se descargó sobre el enemigo haciéndolo retroceder, y el traidor fue abatido. Tras esa escaramuza el enemigo pidió una tregua, los soldados españoles aceptaron y se relajaron pero manteniendo los puestos de guardia.
         El oficial español se retiró al pequeño huerto que había detrás de la iglesia. Después de comprobar que nadie le podía ver levantó la cabeza.
         —¡Gracias! —dijo el oficial mirando al niño—, sino llega a ser por ti hubieran roto nuestras defensas.
         —Mi abuelo —dijo Paquito con un poco de miedo—, me contó que la guerra había terminado y que ustedes no se rindieron…
         —¡Tu también! —El oficial cambió mostrando enfado—, varias veces nos han venido con esos cuentos, pero todo es mentira, España no se ha rendido. El último traidor mentiroso nos trajo esta mañana una imitación de periódicos españoles.
         —Mi abuelo…
         —¡Tu abuelo!
         —Sí, mi abuelo —dijo Paquito haciéndose valer—, dijo que en uno de esos periódicos había una noticia que solo usted conoce, y que demuestra que lo que dicen es verdad. Que la guerra ha terminado.
         El oficial quedó pensativo por un momento. Sin decir nada volvió al interior de la iglesia, Paquito lo observó cómo repasaba con avidez las hojas de los periódicos entregados.
         Una bandera blanca fue izada junto a la del segundo batallón del regimiento de infantería Manila número setenta y cuatro.
         El niño vio como se reunían el oficial español con unos oficiales tagalos, poco después, en la soledad del huerto, Paquito recibía la noticia del oficial español de una rendición honrosa.
         Al poco, los soldados españoles abandonaban en formación la iglesia, que fue su refugio durante casi un año ante las fuerzas insurrectas.
         La luz de la sala volvió a relucir.
         —Paquito, no te quedes atrás que te vas a perder ¿Qué miras tanto?
         —Nada, papá, nada.

         El diorama que representaba la batalla de los últimos de filipinas había cambiado, en él se podía ver a las fuerzas españolas formadas a la salida de la iglesia, recibiendo los honores de las tropas zagalas.
©Jesús García Lorenzo

23 marzo 2014

Deber y derecho

     —¡No irás!
     —¿Por qué no?
     —¡Estás loco!
     —¿Es que no lo entiendes? ¡Tengo qué hacerlo! ¡Y tú también!
     —¡Dios me libre!
     Jorge salió a la calle con su mejor traje. Repeinado y dispuesto a ejercer su derecho. Allí encontró una cola que daba la vuelta a la esquina, pero en lugar de amedrentarse se colocó en su puesto y esperó.
     Dos horas es lo que aguantó a la llegada de su turno. Se le obsequió con insultos y empujones, pero él firme en su resolución dio la callada por respuesta. Llegado el momento votó.
     Veinte años después…
     —¡Vamos Jorge!
     —¡No tengas tanta prisa!
     —No quiero pasarme mucho tiempo de pie, los tacones me están matando.

     Juan y Jorge, salieron camino del colegio electoral, recibiendo a su paso piropos.

13 marzo 2014

Pesimismo

Hoy he visto una película que ha hecho que se me inundaran los ojos. Para hacer honor a la verdad siempre he sido de lágrima fácil, pero en esta ocasión he visto algo que he querido tener, y no es nada material, como un fantástico coche, o un magnífico televisor, no, me refiero a uno mismo.
            Es cierto que en las películas se suele enaltecer la vida familiar, sobre todo en las americanas, y lo que vemos es pura ficción; ya lo dicen: “Hollywood es la fabrica de los sueños”, pero hay sueños que aunque estén en el celuloide siempre existe un deseo de realidad. ¿Quién no ha pensado en tener un hijo, marido, esposa o una casa como la que aparece en esta o tal película?, la sinceridad es el primer paso a la felicidad. Esto no está sacado de ningún papelito chino.
            Pero volvamos a lo que me ha hecho llorar, decía que era una calidad de vida, algo que yo no tengo. He contado con la protección de los dioses, he tenido un colegio donde aprender, un trabajo con el que tener todo lo que se puede comprar con dinero y he necesitado, dentro de mis límites, claro está. Me casé, tuve hijos que me han dado nietos. He tenido amigos. Quiero decir que he sido afortunado, pero me ha faltado eso que he visto en la película.
            Tengo la edad suficiente para volverme y arrepentirme. La justa para mirar hacia delante y saber que cualquier proyecto, o deseo realizable tiene que ser a corto plazo o no lo veré terminar.
            Cuando era joven… ¡Ah, cuantos años!, uno no se detiene a pensar en lo que realmente necesita para alcanzar estar a bien con uno mismo, se confunden las cosas, se cree que los bienes materiales y lo que la sociedad impone es el objetivo para estar realmente bien y aceptado. Los años van pasando y todo va sobre ruedas, cuando se cae se levanta uno y sigue adelante. Hasta que llega el tropezón, ese en el que la vida te enseña realmente como eres, y comienzas a levantarte cada vez con más y más lentitud. Un día te das cuenta que el pesimismo se apodera de tu ser, y comienzas a ver todo lo que dejaste en el camino por no volverte a verlo. Entonces, con las últimas fuerzas, intentas cogerlo, pero ya no puedes porque el tiempo ya ha pasado, ante eso te llenas de valor y te juras que no te volverá a pasar, y un día, sin saber cómo, ves en una película lo que dejaste, y quieres tenerlo.

            Se, y eso es lo que me hace llorar, que no lo conseguiré.

18 febrero 2014

El museo

Juan soplaba el café con leche para poder tomárselo sin quemarse, cuando oyó que lo llamaban.
—¿Juan, Juan Ballester?
—Hombre, cuanto tiempo ¿Qué haces por aquí?
            El recién llegado vestía de traje y portaba un maletín.
            —Pues ya ves —dijo mostrando su vestimenta y su portafolios—, de curro, voy a visitar un cliente ¿Y tú? ¿Ese uniforme?
            Juan se dio una vuelta para mostrarse.
            —También de curro. Trabajo como vigilante en el museo de ahí enfrente.
            —Ten cuidado—dijo el amigo haciéndose el interesante—, en los museos cuando no hay luz las piezas cobran vida.
            Juan comenzó a reírse diciéndole que eso son cuentos de niños.
            —No, de veras ¿Por qué crees que siempre hay alguna luz encendida siempre?
            —Para poder distinguir con facilidad quién está en las salas. ¡Vamos, hombre! —mirando el reloj— ¡Uhm! Lo siento llego tarde. Nos vemos un día de estos ¿Vale?
            —Vale.
La sala estaba totalmente oscurecida, una fuerte tormenta y un mal mantenimiento del sistema de las luces de seguridad habían proporcionado la negrura del museo.
            La linterna del vigilante alumbraba el camino, y junto con el ruido del parqué al soportar su peso, anunciaba su presencia allá por donde iba.
            La luz del vigilante iluminó la vitrina de los soldados de la guerra civil española. Las figuritas de plomo de uno y otro bando estaban en perfecta formación, pero algo le llamó la atención al guarda. El abanderado de la república estaba junto al abanderado nacional y los dos encarados entre las dos formaciones.
            El vigilante, tras meditarlo unos segundos, pensó que algún trabajador del museo había estado divirtiéndose con aquellos soldaditos. Se sonrió y continuó su recorrido.
            La sala volvió a quedar totalmente a oscuras al salir de la sala. Sus pasos se oían cada vez más lejanos.
            —¡Cabo!
            —¡A la orden, mi sargento!
            —Termine de realizar el intercambio y vuelva a la formación.
            Los dos abanderados se entregaban aquello de lo que carecía el contrario, el republicano entregaba papel de fumar y el nacional tabaco. Una vez realizado el cambio y en perfecta marcialidad, cada abanderado ocupó su lugar en la formación.
            —¡En su lugar, descansen! ¡Ar!
            La orden sonó a la vez en los dos bandos, también en los dos se oyó:
            —Pueden fumar.

            La luz volvió de pronto al museo y el vigilante, en su recorrido de vuelta, observó con asombro que los dos abanderados estaban en su formación correctamente colocados, pero lo que más le llamó la atención es que a los pies de los soldados había colillas, algunas a medio apagar.

11 febrero 2014

Nominación premios Liebster




Agradecimiento:
Desde el blog de Manuel Navarro http://manuelnavarroseva.blogspot.com.es
me han nominado a los premios Liebster. Así que doy las gracias a Manuel por la nominación y felicito al resto de los nominados. 





Normas del premio:
1 Agradecer al blog que te ha nominado y seguirlo.
2 Responder a las 11 preguntas que te han hecho.
3 Nominar a 11 blogs de menos de 200 seguidores. 
4 Avisarles.
5 Realizar 11 preguntas a los blogs que has nominado.

Nota: si no conoces 11  blogs, puedes cambiar el número, haciendo tantas preguntas como nominados.

Mis respuestas:

1 ¿Tres nombres de escritores que te vengan a la mente sin pensar mucho?
         —Arturo Pérez Reverte, Marta Querol, Blas Malo.
2 ¿Qué género literario prefieres?
         —Me ocurre con la lectura lo mismo que con la música, todo depende del ánimo en el que me encuentre, aunque si tuviera que elegir me inclinaría más por la aventura.
3 ¿Qué libro te llevarías a una isla desierta si solo pudieras llevar uno?
         —Es difícil, aunque me inclinaría por lo práctico, un libro que me enseñara o me sirviera de consulta para sobrevivir en una isla desierta. Sin duda Escultismo para muchachos.
4 ¿Has leído algún libro más de una vez?
         —Sí, varios. El club Dumas, de Pérez Reverte. Dos años de vacaciones, de Julio Verne y varios cuentos de Edgar Allan Poe, y varios más que sería largo de decir.
5 ¿Crees que alguna película ha superado la novela en la que está basado el guion?
         —No, en todo caso la iguala. Hay que tener presente que tú al leer creas una imagen de lo descrito, y que nunca se supera en el cine.
6 ¿Te gusta leer libros digitales o prefieres los de papel?
         —Leo en los dos formatos, me es indiferente. En papel se puede conseguir algo que en el formato digital es difícil, la dedicatoria del autor, y cuando esto se tiene es mejor el papel.
7 ¿Qué personaje literario es tu favorito?
         —No había pensado en ello, pero me hubiera gustado ser uno de los mosqueteros, o mejor Cyrano, hábil y certero con la espada y las palabras.
8 ¿Crees que se lee mucho o poco?
         —Habría mucho que hablar sobre ello. Se dice que en España se lee poco, y posiblemente sea cierto comparando con otros países, pero según mi criterio es que hay lectura selectiva promovida por las editoriales cuya ecuación es: si no tienes nombre es igual a no vender por lo que no edito.
9 ¿Piensas que la novela erótica se lee mucho?
         —La verdad es que no soy lector de ese tipo de literatura, pero si la pregunta va por los libros en los que todos estamos pensando, creo que la publicidad ha tenido mucho que ver.
10 ¿Qué libro quemarías?
         —Ninguno, me parece una verdadera falta de libertad para el autor y para el lector.
11 ¿Te gustan los finales abiertos o prefieres los cerrados?
         —Esta si que es una pregunta difícil de contestar. Todo depende de la historia que el autor esté contando. Las historias de terror me gustan con finales abiertos.


Nota:
No he tenido fortuna a la hora de la nominación de blogs, unos no han aceptado y otros no han contestado por lo que sólo puedo nominar a dos, quedando a estas alturas pendiente de contestación tres. De todas formas realizo las once preguntas, como si todos los blogs nominados hubieran aceptado.


Mis preguntas:

1 ¿A quién diriges tu blog?
2 ¿Tus entradas en el blog tienen que ver con tu estado anímico?
3 ¿Te gusta recibir comentarios?
4 ¿Qué te inspira a la hora de escribir?
5 ¿Cuál es tu novela/poesía favorita?
6 ¿Qué autores prefieres españoles o extranjeros?
7 ¿Qué opinas de la autoedición?
8 ¿Con qué autor te identificas?
9 ¿Aconsejarías escribir y por qué?
10 ¿Consideras una buena idea la existencia de los blogs?
11 ¿Este tipo de premios pueden servir para algo?

¡Mis Nominados!
1 Manuscritos del caos http://losmanuscritosdelcaos.blogspot.com.es
2 Lo que vuela por dentro http://sindriacocomera.blogspot.com.es
3 Pendiente de contestar
4 Pendiente de contestar

5 Pendiente de contestar

¡Felicidades!