11 octubre 2012

Fantasmagoría




Sí, esto es:

¡El mundo desconocido de las letras!





Fantasmagoría

            Todas las mañanas lo mismo: que si no arreglo mi cuarto, que si esto, que si aquello. Cualquier cosa era motivo para llamarme la atención.
            ¿Los desayunos?, insoportables. Los únicos sonidos perceptibles eran el crujir de las hojas del periódico, o el tintineo de la cucharita de café intentando disolver el azúcar.
            El momento feliz: el de la comida, siempre que fuera sentado a la sombra de un árbol, en el césped con ella al lado. Mi chica. A pesar de estar rodeados de gente y en medio del campus, era fantástico.
            Se llama Eloísa. Eloísa, qué nombre más poético. Es bonita e inteligente ¿Cuál será el motivo por el que está conmigo? ¿Por qué me eligió? A veces tengo la tentación de preguntárselo, pero me da miedo.
            Un día nos tomamos un descanso lejos de la ciudad. Descalzos paseamos por la playa. Los rayos del Sol nos acariciaban, mimaban e invitaban a hablar. Ella contó sus problemas y yo los míos.
            De vuelta a casa, más de lo mismo: arregla tu cuarto, estudia…
            Una noche recibí la llamada de Eloísa, estaba alterada, nerviosa y llorando. No pregunté. Salí de casa como una exhalación sin decir nada, sin dar ninguna explicación. Oí reproches y quejas tras de mí. Cuando llegué encontré lo inesperado.
            Al abrir la puerta llevaba el vestido hecho jirones, marcas de golpes en la cara y sangre, mucha sangre. La abracé intentando calmarla, pero entre sollozos, dijo: «Está ahí». Pasé al salón y lo vi, boca abajo con la cabeza rota «¿Qué has hecho?», susurré.
            Acurrucada en el suelo y llorando, me lo contó: su padrastro, ebrio y fuera de sí intento abusar de ella. En la lucha consiguió zafarse de él y coger algo con qué defenderse. Sin pensar, en un instinto de supervivencia, le golpeó varias veces hasta que se desplomó. Al caer vio la sangre, se asustó e intentó reanimarle, pero ya estaba muerto.
            Pregunté si había llamado a su madre, que se encontraba en casa de su abuela, y no obtuve respuesta, así que fui al baño en busca de una toalla para limpiarle la sangre, y encontré algo aterrador. La madre de Eloísa se encontraba en la bañera. Me acerque y comprobé que estaba muerta. Había sido ahogada. Horrorizado y hecho un manojo de nervios me dirigí al salón, y la  vi como nunca imagine verla. Su pelo rubio cayéndole por los hombros tapándole media cara, su figura perfecta, insinuante y sexi. Sonriente me llamaba con dulzura: «ven, cariño, amor mío».
            Fue más que una atracción fatal. Fue hipnotismo, amor, seducción y… dolor. Mucho dolor al notar como entraba en mi cuerpo la afilada hoja del cuchillo que…

            —¡Un momento, tronco! ¿Pero a qué estás jugando? Yo soy el Prota, tío ¿Y se te ocurre matarme? ¿Qué has fumado?
—Perdona ¿Cómo dices?
—¡Pues está claro! Que cambies el desarrollo de la historia. Que ella no puede matar al Prota ¿Entiendes?
—Okey. A ver qué te parece esto.
Fue la más fatal de las atracciones. En el preciso momento que quiso clavarme el cuchillo, mi gran adiestramiento la desarmó. Mi caballerosidad me impidió matarla, y la entregué a la policía con una nota que decía: «Aquí les dejo, maniatada, una joya. Los dos cuerpos son de su cosecha, como lo demostrarán las pruebas científicas. Atentamente 009, con licencia para todo»
—¡Muy bien, tronco! Así me… ¿Pero, qué haces? ¡No, la tecla suprimir no!

            El doctor, sentado, chupaba su pipa con tranquilidad mientras escuchaba a su paciente.
—Desde que borré de mi ordenador aquella novela, cuando intento empezar una nueva, se me aparece una y otra vez el mismo personaje ¡Quiere ser el protagonista! ¿Qué hago, doctor?
—¿A intentado matarlo?
—Sí, pero vuelve a surgir. No sé qué puedo hacer.
            El doctor quitándose la pipa de la boca dijo:
—Pues darme el papel de Prota, tronco. 

2 comentarios:

  1. Jeje aquí me siento prota hasta yo...
    Oye, y la sombra ¿era la de un almendro?
    :D - Un abrazo!

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  2. ¿También? ¡Dios, mío!

    ¡Hey! Lo has cazado, muy bien.

    Un abrazo

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