
Vaya desde aquí mi recuerdo.
Adiós amiga
Una mujer acudía todas las noches con su telescopio a un montículo libre de las luces de la cuidad. Cuando alguien se atrevía a acercarse la oía susurrar: «Hola amiga».
Una noche vio a través de su objetivo una gran luz, y gritó: «Adiós amiga Laika».
Cuánta belleza hay en ti, Dios mío. Gracias por esta emoción.
ResponderEliminarMuchos besos.
Sime ◘♥◘
Sin recordar que fue en estas fechas, no sé por qué en realidad, hace un par de días pensé en Laika. Sola, perdida sin remedio, injustamente perdida sin remedio. Y ahora llego a tu blog, y encuentro este micro...
ResponderEliminarUn abrazo,
Esther
Jesús, no tengo tu correo. Quería darte una noticia.
ResponderEliminarAbrazos
Me abrumas Sime, pero gracias.
ResponderEliminarUn abrazo
Jesús
Esther, a ver si tenemos telepatía.
ResponderEliminarUn abrazo
Jesús
Cuando se quiere mucho algo se le ve con los ojos del amor.
ResponderEliminarAbrazos.